INTRODUCIÓN
Carl
Rogers concibió un camino de salida de los desastrosos dilemas creados por el
modernismo a partir de las relaciones personales, creía que el final de la
guerra y del genocidio sobrevendría al permitir que la gente diferente grupos
culturales apreciaran la humanidad existente entre los otros grupos. Pensaba
que se podía establecer relaciones genuinas favoreciendo un reconocimiento real
de la reciprocidad existente entre los individuos, desde ciudadanos de a pie
hasta líderes políticos. No fue más que un profeta aproximado a la vida personal,
pero la necesidad de un enfoque no es por ello menos imperiosa.
La
piedra angular de la filosofía de Carl Rogers fue un organismo que pueda tener
experiencias las cuales sean dignas de confianza, cuando la persona considere
que hay algo rescatable en ellos sabrán la importancia de la empatía entre
ellas. Rogers creía que la relación terapéutica era sencillamente era una forma
especial dentro de la relación personal en general. No se puede dudar de Rogers
ya que era una persona seria en sus principios, los mantuvo de forma reiterada
a lo largo de su vida con una extensa claridad que deja toda ambigüedad de
lado.
La
concepción de Rogers sobre la terapia era muy amplia por lo que usaba términos tales
como terapia, psicoterapia y counselling indistintamente, veía a la relación terapéutica
personal y positiva al igual que Freud, Jung y otros terapeutas destacados,
paso de considerar la relación teraeutica en si misma a una consideración de la
situación humana general por medio de la empatía al cliente.
TEORÍA
DE LA PERSONALIDAD DE CARL ROGERS
DEFINICION
DE PERSONALIDAD.
Se
puede considerar como las causas internas que subyacen al comportamiento
individual y a la experiencia de la persona, la descripción de la personalidad puntualiza
a los rasgos mediante la comparación de personas entre sí tal como estudiar a
un individuo. Se enfatiza a las teorías psicoanalíticas ya que resalta los
temas que cada teoría considera de alguna forma, la manera en que se describe
la personalidad tiene implicaciones tanto para la dinámica de la personalidad
como para el desarrollo y viceversa.
La
Real Academia Española considera a la personalidad como un Conjunto de
características o cualidades originales
que destacan en algunas
personas. (RAE, 2014)
AUTENCIDAD, CONGRUECIA Y TRANSPARENCIA.
La
genuinidad en terapia significa en terapia significa que el terapeuta es sus self
actual durante su encuentro con el cliente, sin fachadas, abiertamente tiene
los sentimientos y las actitudes que le fluyen en el momento. Esto implica
darse cuenta de unos mismo; o sea, los sentimientos del terapeuta le son
accesibles a su conciencia y es capaz de vivirlo o experimentarlo en la relación
y comunicarlo si persisten. El terapeuta se encuentra con su cliente
directamente, persona a persona. Él es el mismo, sin negarse a sí mismo. (DAVID, 1997)
DEFENSAS
Cuando te encuentras en una situación donde existe
una incongruencia entre tu imagen de ti mismo y tu inmediata experiencia de ti mismo
(entre tu Ideal del yo y tu Yo) (a partir de este momento utilizaremos
indistintamente los conceptos de Ideal del Self, Ideal del Yo, Yo ideal, etc.
Para definir de forma más simple el mismo concepto exclusivamente con fines
docentes, aún sabiendo que estos conceptos son etimológicamente distintos según
las distintas escuelas psicológicas. N.T.), te encontrarás en una situación
amenazante.
Por ejemplo, si te han enseñado a que te sientas
incómodo cuando no saques “A” en todos tus exámenes, e incluso no eres ese maravilloso
estudiante que tus padres quieren que seas, entonces situaciones especiales
como los exámenes, traerán a la luz esa incongruencia; los exámenes serán muy amenazantes.
Cuando percibes una situación amenazante, sientes ansiedad. La ansiedad es una
señal que indica que existe un peligro potencial que debes evitar. Una forma de
evitar la situación es, por supuesto, poner “pies en polvorosa” y refugiarte en
las montañas. Dado que esta no debería ser una opción muy frecuente en la vida,
en vez de correr físicamente, huimos psicológicamente, usando las defensas.
La idea rogeriana de la defensa es muy similar a la
descrita por Freud, exceptuando que Rogers la engloba en un punto de vista perceptivo,
de manera que incluso los recuerdos y los impulsos son formas de percepción.
Afortunadamente para nosotros, Rogers define solo dos defensas: negación y
distorsión perceptiva.
La negación significa algo muy parecido a lo que
significa en la teoría freudiana: bloqueas por completo la situación
amenazante.
Un ejemplo sería el de aquel que nunca se presenta
a un examen, o que no pregunta nunca las calificaciones, de manera que no tenga
que enfrentarse a las notas finales (al menos durante un tiempo). La negación
de Rogers incluye también lo que Freud llamó represión: si mantenemos fuera de
nuestra consciencia un recuerdo o impulso (nos negamos a recibirlo), seremos
capaces de evitar la situación amenazante (otra vez, al menos por el momento).
La distorsión perceptivaes una manera de
reinterpretar la situación de manera que sea menos amenazante. Es muy parecida
a la racionalización de Freud. Un estudiante que está amenazado por las calificaciones
y los exámenes puede, por ejemplo, culpar al profesor de que enseña muy mal, o
es un “borde”, o de lo que sea. (Aquí también intervendría la proyección como
defensa –según Freud siempre y cuando el estudiante no se crea además capaz de
superar exámenes por inseguridad personal. N.T.). El hecho de que en efecto
existan malos profesores, hace que la distorsión sea más efectiva y nos pone en
un aprieto para poder convencer a este estudiante de que los problemas son
suyos, no del profesor. También podría darse una distorsión mucho más
perceptiva como cuando uno “ve” la calificación mejor de lo que realmente es.
TERAPIA
Carl Rogers es mejor conocido por
sus contribuciones en el área terapéutica. Su terapia ha cambiado en un par de
ocasiones de nombre a lo largo de su evolución: al principio la llamó
no-directiva, ya que él creía que
el terapeuta no debía guiar la paciente, pero sí estar ahí mientras el mismo
llevaba el curso de su proceso terapéutico. A medida que maduró en experiencia,
Carl se dio cuenta que mientras más “no-directivo” era, más influía a sus
pacientes precisamente a través de esa postura. En otras palabras, los pacientes
buscaban una guía en el terapeuta y lo encontraban, aunque éste intentara no
guiarles.
De manera que cambió el nombre a centrada
en el paciente (también llamada terapia centrada en el cliente. N.T.). Rogers
seguía creyendo que el paciente era el que debía decir lo que estaba mal,
hallar formas de mejorar y de determinar la conclusión de la terapia (aunque su
terapia era “centrada en el paciente”, reconocía el impacto del terapeuta sobre
el paciente). Este nombre,
desafortunadamente, supuso una
cachetada en la cara para otros terapeutas: ¿es que no eran la mayoría de las
terapias “centradas en el paciente”?
Esto nos conduce a los famosos requerimientos que
según Rogers debe presentar un terapeuta. Para ser un terapeuta especial, para
ser efectivo, un terapeuta debe tener tres
cualidades especiales:
1.Congruencia. Ser genuino; ser honesto con el
paciente.
2.Empatía. La habilidad de sentir lo que siente el
paciente.
3.Respeto. Aceptación, preocupación positiva
incondicional hacia el paciente.
Rogers dice que estas cualidades son “necesarias y
suficientes”: si el terapeuta muestra estas tres cualidades, el paciente
mejorará, incluso si no se usan “técnicas especiales”. Si el terapeuta no
muestra estas tres cualidades, la mejoría será mínima, sin importar la cantidad
de técnicas que se utilicen. Ahora bien, ¡esto es mucho pedir a un terapeuta!
Simplemente son humanos, y con frecuencia bastante más “humanos” que otros. Es
como ser más humanos dentro de la consulta que lo que normalmente somos. Estas características
deben dejarse ver en la relación terapéutica. (Boeree & George, 2010)
Bibliografía
Boeree, D., & George, C. (15 de Septiembre de 2010).
Psicología Online. Obtenido de http://www.psicologia
DAVID, B. (1997). EDITORIAL DESCLEÉ
DE BROUWER. Obtenido de
https://www.edesclee.com/img/cms/pdfs/9788433011985.pdf
RAE. (Octubre de 2014). Real
Academia Española. Obtenido de http://dle.rae.es/?id=SjbIp9U
No hay comentarios:
Publicar un comentario